‘Lo que es desconocido,
Georg Simmel
acaba por parecer aterrador y poderoso.’
Esta célebre frase del no menos conocido filósofo y sociólogo alemán Georg Simmel, ha sido, con frecuencia una de mis fuentes de inspiración: para crear, para no dejar de aprender y sobre todo, para no dejar de preguntar. Porque una vez que conocemos, que tenemos alguna respuesta, la realidad se vuelve más familiar, más cercana, menos aterradora. Y es, desde esa perspectiva, desde la que nace el Proyecto Karavasar.
Para la RAE, el término proviene de la voz persa kārvānsarā que aludía a 1.- Posada en Oriente destinada a las caravanas (grupos o comitivas).
¿Y qué es lo que pasaba en los karavasares?, os preguntaréis.
Es un antiguo tipo de edificación surgido a lo largo de los principales caminos donde las caravanas que hacían largos viajes de muchas jornadas —de comercio, peregrinaje o militares— podían pernoctar, descansar y reponerse los viajeros y animales. Eran verdaderos antecedentes de los modernos hoteles y hostales de carretera. En Oriente medio a menudo se les llama por su nombre persa khan (خان).
Los caravasares estaban diseñados para albergar y dar reposo y alimento a los viajeros y a sus animales, y custodiar sus mercancías. Los caravasares fueron piezas claves en el desarrollo y consolidación de las rutas de comercio a través de Asia, el norte de África, y la Europa suroriental, especialmente a lo largo de la Ruta de la Seda, y permitieron el intercambio de personas, bienes e información entre muchas culturas.
Y ahí, es donde reside la gracia. En la última frase del párrafo anterior: eran lugares de intercambio de bienes y de información. Información valiosa para los viajeros: rutas más seguras, inclemencias meteorológicas que evitar, pozos de agua u oasis. También se compartían historias de los lugares de procedencia que despertaban, con frecuencia interés en ampliar o mejorar el ‘catálogo de productos o servicios’.
El karavasar, era considerado un lugar seguro de descanso e intercambio. Tenía una cierta estructura edificada que, sin ser considerada una fortaleza, sí que permitía una seguridad para protegerse de asaltantes.
Allí podías descansar junto a tus animales, compartir historias, intercambiar recetas, descubrir nuevos instrumentos o nuevos avances tecnológicos provenientes de otros lugares.
Es en este momento donde conectamos con Simmel.
En el pensamiento de Simmel la sociedad se estudia a partir de la forma en que los diversos fenómenos sociales se estructuran, cómo esos fenómenos aparecen a partir de las múltiples interacciones entre los individuos y de las diversas manifestaciones de convivencia entre las personas.
Y ya tenemos mezclados todos los ingredientes que dan lugar a nuestro proyecto.
Karavasar como lugar de encuentro multicultural, espacio seguro de diálogo donde compartir conocimiento y mejorar estrategias para seguir por nuestra propia ruta profesional.

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